lunes, 14 de marzo de 2016

Buenos hábitos alimenticios y prevención

Buenos hábitos alimenticios: 

Para muchas personas uno de los métodos preferidos para "conservar la línea" o para disminuir de peso es dejar de comer en alguno de los tiempos, por lo general en la cena aunque también hay muchos que evitan el desayuno. Independientemente de que el realizar tres comidas al día es una nueva convención, lo cierto es que al saltarse algún tiempo de comida, rara vez se obtienen los resultados esperados o buscados.

Los alimentos nos proporcionan energía para desempeñar todas las actividades que realizamos, pero si en algún momento nos falta energía el organismo disminuye el ritmo, es decir, nuestro metabolismo se va haciendo más eficiente y aprovechamos mejor lo que comemos. Además es muy frecuente que al saltarnos una comida, a la siguiente comamos lo que nos faltó; solo que como no vamos a usar esa energía esta se va a almacenar, y el cuerpo la almacena como grasa.

Así, el típico caso de los que desayunan mucho y no cenan nada, les va resultando contraproducente a la larga. En la mañana les sobra energía, y la almacenan; en la noche les falta, entonces gastan menos.

Para nuestro cuerpo, si todos los días a una hora falta energía, entonces hay que economizar; y si todos los días a otra hora sobra, los resultados se ven alrededor del abdomen.

Cuando se necesita bajar de peso, una de las medidas recomendadas no es disminuir los tiempos de comida, sino al contrario, aumentarlos. Si vamos distribuyendo la energía a lo largo del día para que se vaya usando conforme ingresa, el metabolismo se mantiene estable y además no hay excesos de almacenar.

Eso además, claro de una dieta sana, un tema del que ya hemos hablado ampliamente: basar la alimentación en productos de origen natural, incrementar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales - que son ricos en fibra-, así como disminuir el consumo de alimentos ricos en grasa, en especial la saturada que contienen las carnes, la manteca y la mantequilla.

Como conclusión decir que la alimentación forma parte de una de las funciones básicas para la nuestra vida; LA NUTRICIÓN. Por ello no debemos "jugar" con nuestro organismo. Comer tres veces al día es una convención, pero una convención adecuada por lo general para todos nosotros.

Prevención de los hábitos alimenticios:

1.- Aprender acerca de la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y el trastorno de comer compulsivamente. La concienciación genuina te ayudará a evitar hacer juicios o tener actitudes erróneas a cerca de la comida, peso, figura corporal, y de los trastornos de alimentación.

2.- Desalentar la idea de que una dieta, un peso o un tamaño corporal específico automáticamente llevarán a la felicidad y plenitud.

3.- Escoger retar a la creencia falsa de que la delgadez y la perdida de peso son maravillosas, mientras que la gordura y el subir de peso son horribles o indican flojera, falta de valor o inmoralidad.

4.- Evitar darle a la comida la connotación de buena o mala, es decir no satanizar a los alimentos. Recuerda que todos necesitamos comer una variedad de alimentos.

5.- Decide evitar el juzgar a los demás y a ti mism@ con base en el peso o figura corporal. Calla tu voz interna que te dice que el peso de una persona tiene que ver con su personalidad, carácter o valor como persona.

6.- Evita transmitir una actitud que diga, “me gustarías más si bajas de peso, o si no comes tanto, etc.”

7.- Convertirte en un espectador crítico de los medios de comunicación y de sus mensajes a cerca de la imagen corporal y la autoestima. Responde a los mensajes que veas que promueven la delgadez sin importar las consecuencias.

8.- Si crees que alguien tiene un trastorno de alimentación, exprésale tu preocupación de manera directa y cariñosa. Suavemente pero firme, aliéntala a buscar ayuda profesional especializada.

9.- Acepta la diversidad natural de los diferentes cuerpos humanos, y festeja el tamaño y la figura única de tu cuerpo.

10.- Recuerda que por más enferma que parezca una persona siempre tiene una parte sana. Es esta con la que debemos aliarnos, y si hablamos en forma acusatoria con comentarios acerca del peso, la comida, las calorías, etc, estaremos relacionándonos con la parte más enferma.

11.- Habla siempre en primera persona, usando comentarios como “Te he notado triste...”, “Te he visto sola”, etc.

12.- Ofrece tu ayuda incondicional si realmente quieres ayudar. Recuerda que puedes apoyar a alguien sin que esto signifique necesariamente estar de acuerdo. Tú puedes cambiar el futuro de alguien.

Como conclusión, destacar que para que una prevención sea efectiva, debe ir dirigida a suprimir los factores de riesgo. Una prevención basada en comentar los trastornos de alimentación o en poner ejemplos con casos reales, más que prevenir da ideas agudizando el problema.

Los factores de riesgo a tratar son los siguiente:

 -Perfeccionismo
 -Autoestima baja
 -Impulsividad
 -Asertividad
 -Hábitos de alimentación inadecuados
 -Influencia familiar y social negativa
 -Patrones dicotómicos, obsesivos, negativos
 -Hiperresponsabilidad
 -“Sensibilidad”
 -Alta implicación emocional
 -Insatisfacción corporal



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